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Septiembre 24

ESCRITURA:
“¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así” (Mateo 24:45-46).

TESORO BÍBLICO:
Es un pecado pedirle a Dios que nos pruebe que es Dios, realizando milagros y señales. Quizás todos hemos hecho eso.

Cuando el pastor Rogers era un jovencito y estuvo en la Universidad Stetson, tenía su tiempo devocional en la capilla de oración, y le pedía a Dios que moviera una silla de un lado de la sala hacia el otro. Le decía: “Yo creo en Ti y no quiero ofenderte, pero ¡qué tremenda confirmación sería para mi corazón y mi vida si Tú haces ese pequeño milagro!”

¡Que solemne tontería! Nos alegramos que Dios no permitió que el diablo moviera esa silla de allá para acá, y lo envolviera en alguna clase de actividad tipo “abra-cadabra”.

Jesús dijo que pedir a Dios una señal, es evidencia de un corazón malo y adúltero (lea Mateo 12:39).

¡Oh!, que Dios nos encuentre fieles y sin avergonzarnos de lo que hacemos en Su nombre.

PUNTO DE ACCIÓN:
¿Le ha pedido a Dios que realice algo sobrenatural para confirmar en su corazón que Él le está escuchando o que Él es, en verdad, Dios? Confiese esto como incredulidad, y pida perdón a Dios, y que le dé una fe que le ama a Él, porque Él es digno de su lealtad.