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Diciembre 7

ESCRITURA:
“Me diste asimismo el escudo de tu salvación; tu diestra me sustentó, y tu benignidad me ha engrandecido” (Salmo 18:35).

TESORO BÍBLICO:
Durante la segunda guerra mundial, el General Jonathan Mayhew Wainwright dirigió una galante pero inútil batalla, terminando como prisionero de guerra. Por meses los japoneses se burlaron de él y lo torturaron. Entonces un día, llegó la noticia de que las Fuerzas Aliadas habían ganado la guerra. Los guardias japoneses pensaron que Wainwright no había escuchado las noticias, y se acercaron para someterle a su rutina diaria de torturas. Sin embargo, aunque Wainwright estaba débil y delicado, se puso firme de pie y les dijo: “Desde este momento, ¡yo doy las órdenes aquí!”

El diablo tampoco quiere que usted sepa las Buenas Nuevas de que Jesús ha ganado la victoria. Mas usted debe resistirle y proclamar el poder de Dios en su vida.

PUNTO DE ACCIÓN:
¿Dónde cree que estaría usted si el Salmo 18:35 dijera: “Me he salvado yo mismo. Mi diestra me ha sustentado. Mi benignidad me ha engrandecido.”? Alabe a Dios que su salvación proviene de Él.