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Agosto 27

ESCRITURA:
“Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame, porque Tú eres el Dios de mi salvación; en Ti he esperado todo el día” (Salmos 25:4-5).

TESORO BÍBLICO:
Cuando obedecemos a Dios, somos una bendición para otros. Usted no puede obedecer a Dios sin que esa obediencia se derrame en bendiciones para los que le rodean. Lo mismo es verdad en lo negativo. Cuando desobedecemos a Dios, quebrantamos no sólo el corazón de Dios, sino también el corazón de los que están a nuestro alrededor. Tal vez usted está rompiendo el corazón de su papá, de su mamá, de su esposa, de su esposo o de su mejor amigo, porque está desobedeciendo a Dios, en vez de dejar que el gozo de Jesús se manifieste en usted.

¿Por qué obedece a Dios? Le obedece por su propio bien, para alegría de los demás, pero, primordialmente, para Su gloria.

PUNTO DE ACCIÓN:
Ore: “Señor, con todo mi corazón, con todo lo que soy, quiero conocerte. Quiero que nuestra relación sea muy íntima y que mi fe crezca. Límpiame y renuévame para que pueda ser todo lo que Tú quieres que sea.”